Cuando mi negocio de contenido se cayó, no me senté a reflexionar. Me puse a buscar el reemplazo.
Estuve semanas mirando qué estaba funcionando ahora, con la misma cabeza de siempre: dónde está el volumen, cómo se automatiza, cuánto deja. La misma cabeza que me tuvo dieciocho años produciendo páginas para Google. Uno no cambia de mentalidad porque le vaya mal, cambia porque se le acaban las opciones.
Y encontré lo que estaba buscando. Granjas de bots.
Le voy a contar cuánto cuesta montar una, porque el precio está publicado y hay gente vendiéndolas en TikTok esta semana. Y después le voy a contar cuánto cuesta comprar exactamente el mismo resultado sin montar nada. La diferencia entre esas dos cifras es este artículo entero.
Primero, por qué estamos hablando de esto
El 21 de agosto de 2026, la fiscalía de Bolivia allanó unas propiedades del consultor argentino Fernando Cerimedo. Entre lo que encontraron había celulares conectados a un computador, programados para hacer tareas en redes sociales. El fiscal lo llamó una granja de bots. En el mismo operativo hallaron 500.000 bolivianos en efectivo, unos 43.000 dólares.
De ahí en adelante, medio continente se llenó de artículos explicando qué era eso. No voy a opinar del caso, que es política argentina y boliviana y no es lo mío.
Lo que sí es lo mío es lo que pasó después. Porque mientras los periódicos explicaban la parte política, en TikTok pasaba otra cosa.
Y antes de seguir, para que quede claro de dónde hablo: no vendo cursos de esto, no hay enlaces de afiliado en este artículo y nadie me paga por lo que voy a decir. Al final no hay nada que comprar.
La oferta que le están haciendo
Busque «cuánto generan las granjas de bots» en TikTok y no va a encontrar curiosos preguntando. Va a encontrar vendedores.
Hay una escena comercial en español, sobre todo peruana y chilena, que vende granjas de celulares físicos. Le dicen box phone farm: una caja con teléfonos adentro conectados a un controlador.
El video más visto compara manejar Uber con manejar una granja de bots. 5,2 millones de visualizaciones. No es gente buscando manipular una elección. Es gente buscando un ingreso, comparándolo con el trabajo de plataforma.
Otro, con 1,2 millones, presenta a un cliente que acaba de invertir 50.000 soles en su primera granja. Unos 13.300 dólares. Hay videos de instalación, de costos operativos contra ganancias, de la granja que llevaron a Chile.
Y hay uno donde el vendedor cuenta que un streamer grande le paga un servicio mensual. Ese video lo etiquetó él mismo con «ilegal» y «cibercrimen». Ni el que vende se hace el bobo.
Y que quede claro una cosa, porque acá importa: la gente que está viendo esos videos no es boba. Está haciendo exactamente lo que hice yo en 2008, y lo que volví a hacer el año pasado. Ve una máquina que promete producir algo mientras uno duerme, y quiere saber si sirve. Esa pregunta es sana. El que la hace tiene más iniciativa que el que se queda quieto viendo cómo le baja el sueldo.
El problema no es querer. El problema es el precio.
13.300 dólares. Guarde esa cifra.
Lo que cuesta comprar exactamente lo mismo
Existe un organismo acreditado por la OTAN, con sede en Riga, cuyo trabajo anual es comprar interacciones falsas en el mercado abierto. Likes, comentarios, visualizaciones. No para manipular nada: para medir si las plataformas los detectan y los borran. Lo hacen desde 2019 y son tan descarados que publican la factura.
En el último informe gastaron 252 euros. A cambio les entregaron 17.553 comentarios, 37.814 likes, 16.025 compartidos y 27.653 visualizaciones, repartidos en siete plataformas. Detrás de todo eso identificaron 30.011 cuentas falsas distintas.
Pero el número que le prometí en la entrada es otro, y es el que duele.
Midiendo precios de mercado, encontraron que en X se pueden comprar 156.000 visualizaciones por 10 euros.
Diez euros.
A alguien le están pidiendo 13.300 dólares por una máquina que fabrica algo que cuesta 10 euros. Esa es la oferta completa. No necesita más análisis.
Dos detalles del informe que vale la pena conocer. El primero: ninguna plataforma mejoró su capacidad de detección frente a 2021, y en conjunto empeoró. O sea que esto no es difícil de hacer. El segundo: los proveedores ya casi no cobran con tarjeta, cobran en criptomonedas. Se mudaron.
Lo que le pasa a su cuenta
Aquí es donde la mayoría se equivoca, yo incluido cuando estaba mirando el tema.
Uno asume que el riesgo es que le borren los bots. Compra 1.000 seguidores, la plataforma mata a los bots, y uno vuelve a quedar donde estaba. Perdió la plata y ya.
No es así, y está por escrito.
TikTok lo dice en sus normas, en el apartado de comportamiento engañoso: cuando detectan métricas no auténticas, retiran los likes, los seguidores y las demás señales infladas. No borran solo al bot. Le quitan del contador lo que el bot le dio.
También pueden banear la cuenta, banear las cuentas nuevas que uno cree para reemplazarla, y restringirla, lo que incluye limitar la capacidad de publicar y de aparecer en la búsqueda y en el Para Ti. No publican un orden ni prometen empezar por lo suave.
Y falta lo peor. El contenido que manipula las interacciones queda inelegible para monetizar. Los creadores marcados publican el mensaje que reciben: detectamos interacciones falsas en sus seguidores o visualizaciones, no puede unirse al programa de creadores en este momento.
Léalo otra vez. Usted compra seguidores para parecer lo bastante grande como para que una marca le pague, y el castigo por comprarlos es que le cierran la puerta por donde las marcas pagan.
No es que pierda plata comprando bots. Es que pierde la única forma en que ese tamaño falso se iba a convertir en plata.
Entonces quién está ganando
Pero volvamos a la plata, que es de lo que se trata todo esto. Alguien tiene que estar ganando, porque el dinero se mueve.
Esto se compra en tiendas en línea, como cualquier otra cosa. Uno se registra, carga saldo, elige del catálogo (1.000 visualizaciones de TikTok, 500 seguidores de Instagram), pega el enlace de su publicación, y el pedido llega solo. La mayoría no fabrica nada: revenden.
Los precios que anuncian están en fracciones de centavo por cada mil. Pero el precio no es lo que más dice de este negocio. Lo que más dice es el catálogo: hay tiendas anunciando más de 4.500 servicios distintos, con tiempos de entrega publicados, siete minutos para los seguidores de Instagram. Eso no es un mercado negro. Es una industria con inventario y atención al cliente.
Y aquí viene la parte que me hizo reír.
Cuando busqué precios y márgenes de esas tiendas, casi todo lo que encontré estaba publicado en sitios de notas de prensa pagadas. Artículos escritos por las propias tiendas, sobre las propias tiendas, para posicionarse en Google. Contenido de relleno producido en volumen para capturar búsquedas.
Son granjas de contenido vendiéndole a granjas de bots. El negocio que a mí se me murió está vivo, pero no vendiéndole al lector. Vendiéndole al que quiere comprar bots.
El número que sostiene todo esto tiene un error de hace siete años
Hay una cifra que aparece en cada artículo sobre este tema: el fraude de influencers le cuesta a las marcas 1.300 millones de dólares al año.
Bajé el estudio de donde sale. Es de 2019, lo hizo un profesor de la Universidad de Baltimore por encargo de una empresa de ciberseguridad. En una de sus tablas dice que un influencer grande cobra 250.000 dólares por publicación, y que por fraude se pierden 375.000.
Se pierde más de lo que se paga.
Eso no puede pasar. Querían escribir 37.500 y se les corrió un dígito. Ahí sigue, siete años después, en el documento que cita todo el mundo. A nadie se le ocurrió multiplicar.
Y lo demás no está mejor. Los 1.300 millones salen de agarrar el gasto global en influencers de ese año, 8.500 millones, y aplicarle una tasa de fraude del 15%. Ese 15% no lo midieron: lo escogieron. Lo dicen ellos mismos en el informe.
A mí me pasó igual escribiendo esto, para que no parezca que hablo desde arriba: empecé con tres cifras de la OTAN sacadas de resúmenes de otros, bajé el informe original, y las tres estaban mal.
Guarde esa cifra también. Encima de ella hay un negocio montado.
El negocio aburrido que sí funciona
Sobre esa cifra sin revisar hay construido un mercado, y es el único actor de toda esta cadena que me parece un negocio de verdad.
Cuando una marca va a contratar a un creador, alguien tiene que revisar si los seguidores de ese creador son reales. Eso lo hacen empresas de auditoría, y cobran suscripción mensual por hacerlo.
Fui a mirar lo que cobran. Una de ellas publica sus tarifas: 199 dólares al mes en el plan de entrada pagando el año, 499 en el siguiente, 14.700 el plan empresarial. Las otras dos que revisé no publican precio. Su página de precios es un formulario para agendar cita con un vendedor.
Ahí está la imagen que resume todo esto mejor que cualquier cifra:
Para comprar fraude, el precio está publicado hasta la milésima de centavo y usted compra en dos clics. Para auditar ese mismo fraude, tiene que pedir cita.
Uno de los dos es un mercado de consumo masivo. El otro es un negocio empresarial con contratos de cinco cifras. No hay que ser muy despierto para ver cuál es cuál.
Qué voy a hacer con esto
Dieciocho años produciendo páginas para Google, y cuando el negocio se acabó lo primero que hice fue buscar la siguiente forma de producir volumen sin poner la cara. Encontré una que cuesta 13.300 dólares y fabrica algo que vale 10 euros. Menos mal multipliqué.
De aquí en adelante voy a hacer lo contrario: un negocio online aburrido por artículo, raro, legal, con las cifras revisadas una por una y las fuentes bajadas del documento original. Si un número no me cuadra, lo digo en el mismo artículo, aunque el número sea mío.
Para eso me sirve lo que usted tenga. Si tiene algo andando que le deja unos dólares al mes, cuéntemelo en los comentarios con los números de verdad: cuánto entra, de dónde sale y qué le tocó hacer para que saliera. Si le da pena porque suena demasiado aburrido, mejor todavía. Esos son los que funcionan.
Yo pongo la calculadora. Usted ponga el dato.
Fuentes: Bergmanis-Korāts, G., Haiduchyk, T., Smolts, B., «Social Media Manipulation for Sale: 2025 Experiment on Platform Capabilities to Detect and Counter Inauthentic Social Media Engagement», NATO Strategic Communications Centre of Excellence, Riga, 2026. Cavazos, R., «The Economic Cost of Bad Actors on the Internet: Fake Influencer Marketing in 2019», CHEQ y Merrick School of Business, Universidad de Baltimore, 2019. Normas de la Comunidad de TikTok, apartado de integridad y autenticidad, y guías de monetización de TikTok LIVE. Páginas públicas de tarifas de Modash, HypeAuditor e Influencity, consultadas el 1 de septiembre de 2026. Cobertura del caso Cerimedo: Chequeado, BioBioChile, La República e Infobae, agosto de 2026.

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