Jean Karlo Zarfideli

Dieciocho años haciendo plata en internet: antes y después de ChatGPT

Empecé con AdSense en 2008. En esa época la fórmula era casi ofensivamente simple: encontrabas un tema con búsquedas y sin competencia, montabas un sitio, lo llenabas de artículos y esperabas. No había que ser bueno escribiendo. Había que ser rápido y constante.

A eso hoy le dicen “granjas de contenido”. Entonces le decíamos trabajar.

Me fue bien. En total hice cerca de 18 mil dólares con esos sitios, que para un tipo en Colombia con una conexión mediocre y mucho tiempo libre era una cifra que cambiaba cosas. No era un negocio elegante. Era un negocio que funcionaba.

Hasta que dejó de funcionar

No me tumbó Google. Me tumbaron el hosting.

Un hackeo, varios sitios perdidos de una, y ahí me di cuenta de algo que en ese momento me dolió más de lo que quise admitir: yo no tenía un negocio, tenía una acumulación. Todo vivía en un solo lugar, sin respaldos serios, sin plan B. Cuando ese lugar se cayó, se cayó todo.

Me tocó buscar un trabajo normal. Y el resto es historia.

La decadencia en cámara lenta

Nunca solté el interés del todo. Mantuve una presencia online sencilla, sin ambición, más por costumbre que por estrategia. Y desde ahí me tocó ver, año tras año, cómo el modelo de hacer dinero con blogs se iba muriendo.

Primero fueron las actualizaciones de Google, que castigaban justo lo que yo había aprendido a hacer. Después el CPC bajando. Después las redes sociales llevándose el tráfico. Después los featured snippets: Google respondiendo la pregunta en la misma página de resultados para que el usuario nunca tuviera que entrar a tu sitio.

Cada golpe se sentía sobrevivible. En conjunto eran una tendencia clarísima.

Y después llegó ChatGPT

Yo lo divido así, sin exagerar: antes y después.

Mi blog existía por una sola razón: alguien tenía una pregunta y mi página se la respondía. Ahora ChatGPT se la responde mejor, sin publicidad y sin hacerlo abrir cinco pestañas. Ya nadie necesita llegar a mi sitio.

Lo que sigo creyendo

Aquí tocaría la moraleja de siempre: no construyas sobre plataforma ajena, el contenido barato murió. Cierto, pero no es lo que pienso.

Sigue habiendo plata en internet. Mi modelo se acabó, ese sí. Lo que no se acabó es lo de fondo: una persona común puede generar ingresos desde su casa sin pedirle permiso a nadie. Eso está más vivo que en 2008.

Lo que cambió es dónde. Ya no está en lo obvio. Está en los negocios aburridos, en los raros, en los nichos que ningún youtuber toca porque no se ven emocionantes. Legales, poco glamorosos, funcionando en silencio mientras alguien de a pie hace unos dólares al día.

Eso es lo que voy a salir a buscar, y lo que voy a contar acá de ahora en adelante.


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